sábado, 18 de julio de 2015

"The girl on the train", by Paula Hawkins

Desde que Gyllian Flynn publicó su memorable "Perdida", se ha puesto de moda esto de escribir libros de este estilo, en los que una pareja joven, aparentemente normal, guarda toda clase de oscuros secretos. En este caso, son tres contra dos. Tres chicas: Rachel, Megan y Anna, y dos
chicos, Scott y Tom. Rachel es una chica que, por circunstancias de la vida, ha venido a peor fortuna, ahogando sus penas en el alcohol (del barato, Don Simón, Apocalipsis, o similar). Cuando va todos los días en el tren, ve desde la ventanilla el patio trasero (lo que los cursis llaman porche) de una casa, en la que, acaramelados, desayunan Scott y Megan. Y se imagina lo feliz que debe ser su vida, que Megan es una chica muy guay, y Scott un encanto, que será médico o algo así... Un día, la muy cotilla, mirando donde no le llaman, ve lo que no debería ver... y la lía. Pero mucho. Muy liada. ¿Por qué? Porque se mete donde no le llaman, principalmente. Porque tampoco tiene muy claro lo que ha visto, y además, lo que dice que ha visto como que no tiene mucho sentido. Y porque la chica está más p'allà que p'acà, así que nadie le hace como demasiado caso. Tiene muchas cosas a favor este libro.
La trama es muy interesante, y los personajes están muy bien construidos (ahora parezco Sánchez Dragó). Las tres chicas están como una cafetera, las tres, cada una en su estilo, y los dos chicos pues son tan simples como deben ser los chicos que se precien... La gracia está en descubrir qué ha pasado, por qué, y quién es el/la culpable/a. Y, tengo que decir que, en este caso, no es especialmente difícil. Creo que es inmerecido el revuelo y la expectación que ha causado el libro, porque desde luego no es una obra ma estra, pero es muy recomendable de leer en estas tardes caniculares. La daremos, como diría Lopera, "güena" nota.