lunes, 17 de agosto de 2015

"Sueño ligero", de Jessica Treadway. A dormir se ha dicho.

¿Eres de los que te cuesta dormir? ¿Tienes problemas para conciliar el sueño en las noches caniculares? ¿Te toca cada dos por tres irte a dormir al sofá porque yace a tu vera un búfalo de las montañas de los Apalaches? Pues este es tu libro. Y me diréis, ¿con el argumento tan estupendo que tiene, cómo dices eso? Pues lo digo. Y es verdad que el argumento es interesante: la noche del día de Acción de Gracias, la familia Schutt es atacada en su dormitorio. Consecuencia de la hectárea de ostias que se reparten, el "pater familia" Joe resulta mortimer, y Hannah, la madre, desfigurada y herida grave. Las sospechas recaen inmediatamente en la figura de Rudd Petty, novio de Dawn, la hija menor. ¿Por qué? Pues porque lo habían acusado de robar en casa la víspera. Y porque él está buenorro de la muerte y Dawn es más fea que Joe Riggoli.
Así que, claro, cómo es posible que un adonis como éste esté con una feotona como ella. Pues por el dinero (que él cree que tiene, porque ella se ha empeñado en decir que su familia se apellida Botín, pero que eso traducido al inglés es Schutt). La novela se pierde en recordatorios de la época en que la feotona Dawn era pequeña, en que tenía un ojo vago, que estaba un poquito p'allá, y que en el colegio la puteaban. Pero, de investigación de la buena para saber quién cometió el asalto, nada de nada. Para los que hayáis comprado el libro, no desvelaré el final. Pero quedáis advertidos: no le pongo ni nota. Una foto de Rígoli es aviso suficiente.

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